Hola soy Melissa y les vuelvo a
contar una de mis tantas noches lujuriosas. Salí
a casa de unas amigas a una reunión que sé
hacia en casa de una, eran mas o menos las 23 Hs y estaban
organizando para salir, había en esa fiesta gente
que no conocía, pero había un chico del
cual me enamoraron sus ojos, miraba de forma muy especial.
Salimos todos juntos y hasta ahí no había
pasado nada con ese chico, era morocho, delgado, ojos
negros, y más o menos alto, a mí me encanta
ese tipo de hombres será por eso que no le sacaba
la vista de encima. El también me miraba pero no
avanzaba. Fuimos a bailar y el se acerca a mí empezamos
a bailar ya de forma mas insinuante y nos mirábamos
de otra forma. Nos acercamos tanto que su cuerpo quedo
muy cerca del mío, frotaba su sexo sobre mí
y notaba que eso lo estaba excitando más. Nos fuimos
luego a sentar en una de las mesas y él empezó
a decirme cosas agradables en mi oído, hasta que
empezamos a besarnos de forma desenfrenada, ese hombre
me estaba haciendo calentar mas de la cuenta y solo quería
que me coja ya.
Me propuso ir a su departamento, a su pedido accedí
y nos fuimos juntos en su auto, llegamos a su casa, y
no parábamos de besarnos, tocarnos y decirnos cosas.
Yo llevaba una camisa blanca la cual dejaba transparentar
mi corpiño y se notaban mis pezones duros listos
para ser comidos, una pollera corta la cual me quedo a
la altura de la cintura entre tanto manoseo. Saque la
camisa de este lindo morocho y tenia un cuerpo bien formado,
por encima de su pantalón pude apreciar su pija
que estaba deseosa de salir. No lo hice esperar mas y
lo desvestí para poder apreciar tan hermoso cuerpo,
el saco mis ropas y me dejo solamente con mi pequeña
tanga, beso mis labios, recorrió mi cuello, bajo
hasta mis pechos y paso su lengua por mis pezones, yo
no paraba de gemir, me recostó en su cama y recorrió
todo mi cuerpo con su lengua. Paso su lengua por mi clítoris
y pudo notar que estaba mojada y que quería acción
ya, que no podía esperar. Yo mientras tanto bese
su cuello y lo recorrí con mi lengua. Él
metió su pija y morí en un ahogado gemido,
se movió un par de veces dentro mío hasta
que yo salí de abajo suyo para ponerme encima suyo,
y hacerlo gozar yo a el. Recorrí su cuerpo con
mi lengua hasta que baje a su entrepierna, pude ver su
pija en todo su esplendor, la saboreé de arriba
abajo, el no paraba de gemir, una y otra vez...Él
estaba como loco y me quería coger, no aguantaba
más. Me subí encima de el y empecé
a moverme, él me agarraba de mis tetas y me movía
a su forma, me recostó sobre su pecho y agarraba
mis caderas y me abría para que pudiese sentir
toda su pija dentro mío.
Me hizo poner como perrito y paso su lengua por mi conchita
que estaba re mojada y con ganas de sentirlo dentro mío
otra vez, el de un solo empujón me la metió
yo no paraba de gemir, era tremendamente excitante todo
lo que estaba sintiendo. Empezó a moverse como
nunca se habían movido dentro mío, mientras
pasaba su lengua por mi espalda. Cada vez más rápido
lo hacia y yo también me movía acompañando
su ritmo, hasta que los dos acabamos juntos. Estuvimos
toda la noche manteniendo sexo de todo tipo, lujurioso,
desenfrenado, tranqui, etc. Y quedamos en encontrarnos
varias veces más.
<
--- VOLVER AL LISTADO DE RELATOS DE TRAVESTIS
|